¿Cómo seguiremos financiando la energía?
Con el precio del petróleo alcanzando niveles jamás antes vistos (US$ 130) se abre un nuevo debate acerca del costo y empleo de la energía. Desafortunadamente, a diferencia de las veces anteriores, parece que estos niveles llegaron para quedarse, o aún empeorar. La única salida que se observa para las naciones occidentales, los mayores consumidores de petróleo, es cortar su propio consumo y emular a Japón en sus políticas consistentes para elevar la eficiencia del consumo energético y crear fuentes alternativas de energía.
La presente explosión en los precios del petróleo es la cuarta de su tipo, pero diferente a las previas de 1973-1974, 1980 y 1990-1991. Los shocks de petróleo anteriores fueron originados por interrupciones de los suministros en el Medio Oriente, ocasionadas por la guerra árabe-israelí, la revolución iraní y la invasión y ocupación de Irak en Kuwait. Una vez que la paz volvió, los suministros volvieron a su normalidad. Esta vez, hay un desbalance entre la oferta y la demanda, sin probabilidades cercanas de encontrar un punto de equilibrio como hasta ahora.
Las principales fuentes de demanda son China e India, los cuales juntos forman dos quintos de la población mundial.
Para mantener sus tasas de expansión anual entre 8% y 11%, para sacar decenas de millones de chinos e indios de su pobreza cada año, necesitan un amplio suministro de energía. Y el petróleo es una parte vital de su matriz energética, como lo ha sido en el mundo desarrollado.
Un estadounidense promedio usa 34 veces más petróleo que un indio y 12 veces más que un chino.
A la vez que India se ha establecido como un líder en la producción de softwares, la mitad de los indios aún no tienen electricidad. Y donde existe energía eléctrica, las interrupciones son frecuentes debido a que la demanda a menudo excede al suministro. Mientras la bencina y el diesel se requieren para buses y camiones, el kerosene es una necesidad básica para la población india como fuente de luz y combustible para cocinar. De manera que el gobierno encuentra mandatorio subsidiar los productos del petróleo para proteger a la población de los altos precios en el mercado internacional. En China es el mismo caso.
Estas dos mega-naciones constituyen ahora tres cuartos del crecimiento anual en la demanda del petróleo. Tanto China como India están en el umbral de la revolución automotriz. Actualmente hay sólo 10 autos por cada 1.000 indios mientras que existen 778 vehículos por cada 1.000 estadounidenses. Para que India alcance niveles de más de 100 automóviles por 1.000 habitantes requeriría un inmenso salto en el empleo del petróleo.
Dado que el suministro es improbable que crezca apreciablemente en el futuro cercano, las fuerzas deben ser puestas en recortar la demanda. Y esto sólo puede suceder en las naciones occidentales.
Mientras Japón ha seguido una política consistente y de largo plazo, reduciendo su empleo de petróleo, Estados Unidos ha fracasado en el intento.
Hoy día Japón produce una tonelada de acero usando 20% menos energía que Estados Unidos, 50% menos que en China. En general, los autos japoneses ofrecen una mejor eficiencia de combustible que los autos estadounidenses. En 1995, Toyota introdujo el concepto de auto híbrido, combinando un motor de combustión interna con baterías, iniciando su producción en masa siete años después. Ahora, es otra corporación japonesa, Nissan, que ha prometido cortar el diferencial de costo entre un auto standard y uno híbrido desde US$ 5.000 a US$ 2.000. Mazda ha comenzado la producción de autos híbridos combinando hidrógeno y gasolina. El empleo del petróleo en Japón ha caído en los últimos 12 años en un 15%.
Estados Unidos y el resto de los países occidentales debieran seguir el ejemplo de Japón para producir ahorros en el consumo del petróleo que puedan ayudar a satisfacer la creciente demanda en China e India sin causar una explosión en los precios.
Sin embargo, para el presente, no existe una solución inmediata.
¿Qué harán nuestras autoridades en Chile?, ¿qué harán nuestros empresarios y nuestras universidades?
Estas reflexiones están basadas en un documento publicado en la Universidad de Yale por don Dilip Hiro, autor de “Blood of the Earth: The Battle for the World’s Vanishing Oil Resources,” publicado por Nation Books, New York; Politico’s Publishing, London; y Penguin Books, New Delhi. Haciendo click aquí se puede leer un resumen.
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